Guanacaste, Pich u Orejón (Enterolobium Ciclocarpum)

Guanacaste u orejón (pintura digital)

Otros nombres en español: guanacastle, huanacaxtle (náhuatl), corotú, parota, carocaro, conacaste, cascabel; maya: piich. Inglés: elephant ear tree, ear pod tree, devil’s ear tree. Este árbol tropical suele crecer hasta 35 metros de altura, y si dispone de suficiente espacio, su copa se desarrolla extendida como una gran sombrilla, amplia y majestuosa, de gran belleza. Su follaje es fino y delicado, compuesto por hojas bipinnadas, las inflorescencias son blancas y esféricas, y sus frutos maduros son vainas aplanadas que crecen de forma circular. El follaje se hace ralo en la estación seca, y tupido cuando llegan las lluvias, pero no demasiado denso. Al igual que otras fabáceas o leguminosas, enriquece la fertilidad del suelo mediante la fijación del nitrógeno en sus raíces. Por cierto, no conviene plantarlos junto a banquetas u otras construcciones pues sus potentes raíces son capaces de levantar y romper el concreto o el pavimento. Este árbol es común en las zonas cálidas y húmedas de nuestro país así como en Centroamérica, Brasil y Venezuela.

Su uso más común es como ornamental y para sombrear en lugares calurosos tanto en zonas rurales como urbanas. Sus flores atraen a numerosas abejas por lo que es provechoso para la producción de miel. Sus semillas son comestibles y poseen valor alimenticio similar al del frijol. También su madera se aprovecha para elaborar muebles, juguetes, puertas, ventanas, etc., y por ser resistente al agua también para fabricar canoas. Sus ramas secas sirven como leña y las hojas, flores y frutos como forraje. Así mismo, estos últimos contienen saponina por lo que se usan en lugar del jabón para lavar ropa, y verdes se emplean como remedio para la diarrea.  El jugo de la corteza es útil contra los resfriados y la bronquitis, el tanino de los frutos y corteza para curtir pieles. La goma que exuda la corteza puede utilizarse como sustituto de la goma arábiga. Más información sobre las propiedades del guanacaste en: http://www.conabio.gob.mx/conocimiento/info_especies/arboles/doctos/41-legum16m.pdf

rama de pich o guanacaste (enterolobium ciclocarpum); en el recuadro, un fruto.

Ramas de orejón (enterolobium ciclocarpum)

Chacá (Bursera Simaruba)

Árbol de Chacá (pintura digital)

La chacá es un árbol tropical de hasta 30 metros de altura, de tronco liso y lustroso, de color del cobre, que se despelleja de tanto en tanto dejando al descubierto una corteza nueva de tono verde oscuro. También es conocida como chaca, almácigo, palo mulato, indio desnudo, jiote, palo colorado, etc. En maya se llama chakaj. Inglés: gumbo limbo, west indian birch, copper wood tree, tourist tree (esto por su tendencia a despellejarse la piel como les sucede a muchos turistas en las playas cuando se asolean). Este árbol es originario de la América tropical y se le encuentra en regiones cálidas desde la Florida y México, hasta Venezuela y Brasil.

La chacá es un árbol realmente hermoso; aunque tiene muchos uso y propiedades medicinales, su solo valor ornamental justifica su presencia en los jardines, ya que es extremadamente vistoso, tanto en el verano, cuando su copa se extiende y su sombra mitiga el calor del ambiente, como en el invierno, cuando por lo general pierde el follaje, y su tronco y ramas desnudas y retorcidas dan una apariencia metálica y lustrosa muy decorativa. Además su cultivo no exige mayores cuidados, ya que tolera la sequía y terrenos poco fértiles, y se reproduce con gran facilidad con solo plantar estacas de sus ramas en el suelo o mediante semillas. Sus flores son de gran atractivo para las abejas y sus frutos color rojo son alimento para muchas aves.

Las hojas y especialmente la corteza de este árbol contienen una resina pegajosa y aromática que posee numerosas virtudes medicinales. Aunque no existen muchos estudios científicos sobre las propiedades medicinales de este árbol, su empleo en medicina tradicional en la región maya proviene desde la remota antigüedad, por lo que está bien acreditado.

Se utiliza el cocimiento de hojas y tallos para calmar dolores e inflamaciones, asma, tos, tos ferina, como expectorante y sudorífico, sedante, para el sarampión, fiebre, lavar heridas, resfriados, infecciones por hongos, trabajo de parto, infecciones intestinales, bajar de peso (obesidad), gota, reumatismo, purificar la sangre, sangrado nasal, salpullido, quemaduras por el sol, picaduras de insectos, garrapatas, mordeduras de víbora (la corteza), estreñimiento (purgante), gastritis, diarreas, dolores dentales, infecciones bucales, enfermedades venéreas, inflamación de los riñones, y otros padecimientos.

Además, este árbol tiene muchos otros usos, pues su resina se emplea como incienso, tiene propiedades insecticidas y repelentes de insectos, sirve también como adhesivo, para elaborar papel, barnices y lacas, muebles y juguetes, reforestación de terrenos erosionados y gastados, leña, cercas vivas, ornamental en jardines y parques, etc.

Rama de chacá

Chacá y Chechén: Historia de dos árboles

Un capítulo aparte acerca de las cualidades de la chacá es su poder de neutralizar el veneno de un árbol llamado chechén o chechem, que crece también en las mismas regiones de México, Centroamérica y el Caribe. El chechén (metopium brownei), llamado cheechem o boox cheechem en maya y black poisonwood tree en inglés, es maderable y tiene algunas propiedades medicinales pero es peligroso de utilizar y se deben extremar precauciones en su manejo. Posee una savia que se pone negra al contacto con el aire y que es extremadamente cáustica para la piel, pudiendo causar desde irritaciones relativamente leves hasta quemaduras de segundo grado. Incluso las ramas secas y el humo que se desprende al quemarlas contienen activa la sustancia venenosa* que se dispersa por el aire; lo mismo sucede en los aserraderos donde se corta la madera de este árbol, causando además de lesiones en la piel, problemas respiratorios y alergias a los obreros. Afortunadamente, desde tiempos antiguos, los mayas descubrieron que el árbol de chacá posee el antídoto para el veneno del chechén; el jugo de la corteza de la chacá aplicado (o un trozo de corteza frotado) lo más pronto posible sobre el área afectada hace desaparecer rápidamente las ampollas, el ardor, dolor y comezón que produce el veneno del chechén. Algunas personas aseguran que el jugo de la naranja agria también es eficaz para neutralizar el veneno del chechén. Curiosamente los árboles de chacá suelen crecer cerca de los de chechén por lo que es posible encontrar pronto uno para atender las quemaduras. Los indígenas mayas creen que esto no es casual y han tejido varias leyendas para explicar este hecho. Una de estas leyendas refiere que en el árbol de chechén habita el alma de un malvado rey que fue muerto por sus súbditos durante una revuelta en su contra y juró volver a la tierra para seguir haciendo el mal, mientras el árbol de chacá posee el espíritu de una bella y bondadosa princesa  que murió muy joven y cuya alma se quedó en la tierra para ayudar a la gente y defenderla del perverso chechén.

*Esta sustancia venenosa es una oleorresina llamada urushiol.

Hierba de la Víbora, Curarina (Cissampelos Pareira)

Hierba de la Víbora (Cissampelos Pareira)

Esta planta silvestre trepadora tiene muchos otros nombres en español: alcotán, bejuco de cerca, bejuquillo, huaco, barba de viejo, barbas de gallo, hierba del ojo, oreja de ratón, abuta, curanina, curalina, etc.; en maya se le conoce también por varios nombres, entre ellos: pepeltuum, tsutsuuk, péepen tuunich. Inglés: ice vine, velvet leaf, pareira root. Otros nombres científicos: cissampelos tomentosa, cissampelos acuminata, etc. Crece en todas las regiones cálidas y templadas del país y de todo el mundo. Es empleada en medicina tradicional china y en medicina Ayurveda desde tiempos remotos, así como en la medicina indígena mexicana y en muchos otros lugares del mundo.

Cissampelos Pareira es una verdadera joya por sus numerosas e importantes propiedades medicinales. Todas las partes de la planta poseen propiedades curativas, y se destaca su uso en los siguientes casos:

Para mordeduras de serpiente: se emplea en tintura o la hoja machacada con alcohol aplicada directamente sobre la herida. Para este mismo propósito se toma el cocimiento de las hojas. Este mismo procedimiento se utiliza para mordidas de perro.

Para problemas de la mujer: prevenir abortos, menstruación excesiva, dolores durante y después del parto, flujo vaginal, trabajo de parto, molestias menstruales, hemorragias uterinas, malestares de la menopausia.

Enfermedades infecciosas: útil en caso de malaria, cólera, resfriados, rabia, erisipela, enfermedades infecciosas de la piel, infecciones estomacales e intestinales, tifoidea, fiebres.

Trastornos circulatorios: colesterol alto en la sangre, presión arterial alta, taquicardia.

Trastornos digestivos: malas digestiones, úlceras, dolor de estómago, dolores abdominales, parásitos intestinales, diarrea, disentería, estreñimiento (como laxante y purgante).

Problemas renales y urinarios: cálculos renales, inflamación de la vejiga urinaria, dolor en los riñones, sangre en la  orina. Diurética (favorece la formación de orina).

Como analgésico y antiespasmódico: para dolores abdominales, dentales, calambres menstruales, dolor de estómago.

Trastornos de la piel: llagas, forúnculos, infecciones de la piel, erupciones, picazón, quemaduras, acné por trastornos hormonales. Para afecciones de la piel se emplean las hojas cocidas y machacadas en emplasto.

Problemas respiratorios: asma, tos, expectorante.

Otros usos: protector del hígado, para la  ictericia, reumatismo, estimulante digestivo, leucemia y carcinomas (varios tipos de cáncer originados en células epiteliales), trastornos mentales, epilepsia, delirio, convulsiones, enfermedades venéreas, inflamación de testículos.

En las creencias de las culturas indígenas de nuestro país se le utiliza contra el mal de ojo y para hacer “limpias”.

Chaya (Cnidoscolus Chayamansa)

Arbusto de Chaya

Es conocida también como chay, chaycol, k’ek’enchay, xchay (lengua maya). La chaya tiene su origen en el sureste de México, especialmente la península de Yucatán, y Guatemala, y actualmente su cultivo y uso se ha extendido a otros estados de la República que poseen clima cálido, a varios países de Latinoamérica y al Sur de los Estados Unidos. En Yucatán constituye un elemento muy común en patios y jardines, como planta de ornato, para dar sombra y refrescar el ambiente, además de ser conocida y aprovechada desde tiempos ancestrales de la cultura maya por sus propiedades alimenticias, medicinales y culinarias. Su popularidad sigue en ascenso en muchos lugares debido sin duda a la facilidad de su cultivo y a sus numerosas bondades.

La chaya es también conocida como “árbol espinaca” debido a que sus hojas son comestibles y se aprovechan de modo similar al de los vegetales de hoja como la espinaca; se trata de un arbusto de hasta 5 metros de altura, de tupido y hermoso follaje color verde oscuro, con hojas de largos pecíolos, de tres o cinco lóbulos, flores pequeñas, de color blanco; la chaya se reproduce fácilmente mediante esquejes. Los tallos jóvenes son lustrosos y gruesos pero frágiles y quebradizos. Su cultivo es fácil dado que no exige grandes cuidados ni abonos especiales. Los riegos moderados, el sol intenso y el clima cálido favorecen su rápido desarrollo. Es conveniente protegerse las manos con guantes al cortar o manipular las hojas vivas de chaya, ya que la mayoría de las variedades secretan una sustancia urticante cuyo contacto provoca ardor muy molesto en la piel.

Se ha comprobado científicamente el valor nutritivo de la chaya; se sabe actualmente que es rica en diversos nutrientes entre los que se cuentan: proteínas, vitaminas A y C, niacina, riboflavina y tiamina, minerales como calcio, hierro y fósforo, por lo que constituye una planta de gran importancia para la alimentación humana en los lugares donde crece ya que representa una alternativa económica y nutritiva a otros vegetales de hoja. Estudios científicos han demostrado que la chaya es más nutritiva que algunas verduras de hoja como la espinaca, el repollo chino y  la lechuga *. En Yucatán la chaya se emplea en muchos platillos tradicionales como tamales, guisos, bebidas, etc. Por lo general se consume cocida, pues la cocción elimina rápidamente el glucósido cianogénico, un compuesto que libera dentro del organismo cianuro de hidrógeno, que es un veneno.  Se debe evitar el uso de recipientes de aluminio para preparar la chaya pues puede reaccionar con este metal y volverse tóxica. Algunas personas aseguran que pueden tomarla cruda licuada, en bebida, con jugo de limón o de piña, o en ensalada, sin notar efectos adversos; esto tal vez se debe a que existen diversas especies y subespecies de chaya, unas menos tóxicas que otras. Si no conocemos con certeza las propiedades de la chaya que vamos a ingerir, lo más seguro es cocerla.

No he encontrado mucha información clara acerca de las diversas especies de chaya, pero mi experiencia personal en el uso de la que aparece en las imágenes de este artículo y que es la más común en Mérida, Yucatán, es que algunas veces he utilizado el jugo crudo para preparar refresco, con jugo de limón, y no he notado ninguna reacción adversa (cocida la como a diario). Parece ser que la especie llamada cnidoscolus aconitifolius  es la que poseen mayor toxicidad; esta planta se distingue por tener hojas angostas y puntiagudas, semejantes a las del acónito (de allí su nombre), o a las de la papaya.

También se atribuyen a la chaya muchas propiedades curativas, aunque estas afirmaciones están más avaladas por la práctica y testimonios de la gente, que por estudios científicos. Se le emplea para enfermedades del riñón como piedras e inflamación, como diurético, contra la obesidad, diabetes, reumatismo, hemorroides, acné, estreñimiento, colitis, gastritis, problemas circulatorios, osteoporosis, colesterol alto, presión alta de la sangre y para estimular la lactancia; para aprovechar sus beneficios medicinales se recomienda tomar el té de las hojas (un par de hojas medianas por litro, cocerlas durante 5 minutos), dos o tres tazas al día, antes de los alimentos, por el tiempo que sea necesario hasta notar el alivio a las dolencias. El látex de los tallos se emplea para quitar verrugas y las hojas cocidas, en emplasto, para madurar abscesos y granos.

http://www.hort.purdue.edu/newcrop/proceedings1996/v3-516.html

Hoja de Chaya

Flores de Chaya

Pasionaria (Passiflora Foetida)

Pasionaria (Passiflora Foetida)

Otros nombres comunes en español: granadilla, flor de la pasión, maracuyá silvestre, parcha silvestre. Inglés: passion flower, wild maracuja, stinking passion flower, love in a Mist, wild water lemon, running pop.  Nombres en maya: poch’aak’, poch’iil. Planta trepadora con hojas de tres lóbulos, originaria de México, Centro y Sudamérica. Al igual que muchas otras especies del género passiflora, es llamada comúnmente Pasionaria, nombre que alude a la Pasión de Cristo, ya que desde tiempos antiguos la gente ha visto en la disposición de las partes de las flores un recordatorio simbólico de los sufrimientos de Jesús: las brácteas verdes filamentosas (por debajo de la corola) representan la corona de espinas, los tres estigmas los clavos de la cruz y los cinco estambres las llagas en las manos, pies y  el costado de su cuerpo, los filamentos y pétalos de la corola la aureola en torno a su cabeza. El color rojo de los frutos maduros representa la sangre de Cristo.

Esta especie de Passiflora es muy común en Yucatán y crece como planta silvestre, a veces invasiva; el nombre de passiflora foetida alude al olor un tanto desagradable que se desprende de las hojas al estrujarlas; sus frutos maduros contienen semillas de color negro, rodeadas de una pulpa blanquecina dulce, comestible. También las aves se alimentan de ellos y así contribuyen a dispersar las semillas. Passiflora foetida tiene aplicaciones medicinales: se le utiliza para trastornos nerviosos e insomnio. Se le reconocen propiedades antioxidantes y antiulcerosas *, sedantes, hipotensivas (para bajar la presión arterial), antiespasmódicas, antibacteriales en enfermedades tales como infecciones intestinales, de garganta, oídos, fiebres, enfermedades de la piel y diarreas **. Se puede tomar el cocimiento de la planta o utilizarla preparada en tintura. En trastornos de la piel se aplica el cocimiento en compresas o bien emplastos de las hojas cocidas y machacadas.

*http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3113390/

**http://www.ajol.info/index.php/ajb/article/viewFile/58170/46534

Frutos de Pasionaria

Cocoíte o Cacahuananche (Gliricidia Sepium)

Flores de gliricidia sepium

Otros nombres en español: cocuite, madre de cacao, matarratón, cansim, canté, madero negro, palo de hierro, madreado, etc. Maya: sak va’ab, sakyab.  Inglés: gliricidia, Saint Vincent plum, tree of iron. Árbol de mediano porte que llega a alcanzar hasta 12 metros de altura, originario de América tropical. Es un árbol de excepcional importancia en Centroamérica y el sureste de México por sus múltiples usos y empleo medicinal.

Entre sus muchos usos destacan:

Raticida: sus hojas, raíces, semillas y corteza son venenosas para los roedores. (Cuidado: también es tóxica para los perros).

Ornamental: Su follaje y vistosas flores color rosa o lila sirven como ornamento en los jardines y parques.

Producción de miel: sus flores proveen excelente néctar a las abejas melíferas.

Cercas vivas, reforestación de terrenos erosionados, mejoramiento de suelos por su capacidad de fijar el nitrógeno. Las hojas secas son especialmente útiles como abono natural por su riqueza en nitrógeno.

Como árbol de sombra y apoyo para algunas plantas trepadoras como la vainilla, ñame y pimienta negra. Los residuos de la poda de los árboles sirven como abono para mejorar los suelos.

Se le emplea como forrajera para rumiantes (ganado bovino, caprino y ovino), aunque es tóxica para los herbívoros no rumiantes, como roedores, conejos y caballos. Se le ha probado con éxito también la hoja seca en polvo como suplemento alimenticio a gallinas ponedoras.

Maderable. Las ramas secas se usan como leña y para hacer carbón.

Se reproduce fácilmente de semillas y estacas semileñosas que se plantan en el suelo. No tolera el frío ni las heladas.

Usos medicinales: las hojas se emplean para combatir la sarna así como para desparasitar de pulgas y garrapatas a los perros y al ganado. Se aplica sobre la piel el cocimiento de las hojas como repelente de insectos, para calmar la comezón y dermatitis. Las hojas machacadas se ponen como emplastos para calmar dolores reumáticos y torceduras; el jugo de las raíces, corteza y hojas para curar heridas, quemaduras, llagas y gangrena. La corteza molida se aplica contra las mordeduras de serpiente. El cocimiento de las hojas se toma para la tos, fiebre, resfriados, gonorrea, fatiga, indigestión y parásitos intestinales, y se usa para lavados de ojos en la conjuntivitis. También se le emplea contra la alopecia (pérdida del cabello).

Ramas de cocoíte

Ramas de cocoíte con frutos (vainas aplanadas)

Zorzal Pardo (Turdus Grayi)

Zorzal Pardo

Esta bonita ave, de aproximadamente la misma talla que el cenzontle, es común en todo el sureste mexicano, en la costa del Golfo de México y en Centroamérica. Se distingue por su melodioso canto que entona sobre todo a la hora del crepúsculo (al amanecer y al anochecer). Su nombre científico: turdus grayi. En maya: x’kok. Inglés: clay colored thrush, gray robin. Otros nombres en español: mirlo huertero, cenzontle de agua, primavera, yigüirro. Es el ave nacional de  Costa Rica.

Anteriores Entradas antiguas Siguiente Entradas recientes